Enfermedades de las aves: apuntes generales

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Enfermedades de las aves: apuntes generales
   02 de julio de 2018

Enfermedades de las aves: apuntes generales

Las enfermedades de las aves engloban todo tipo de situaciones anormales originadas en su organismo caracterizadas por desórdenes, lesiones y síntomas que pueden afectar en mayor o menor medida el desarrollo de las aves

 Es uno de los apartados más ingratos de la avicultura de ocio, ya que estos contratiempos pueden ocasionar multitudinarias bajas y arruinar todo el trabajo realizado para ver crecer a nuestras aves. Sin embargo, muchas enfermedades contagiosas se pueden prevenir manteniendo un buen sistema de higiene y realizando un correcto manejo en el cuidado de nuestras aves. Además, la pronta identificación de los problemas de salud puede evitar grandes pérdidas en muchas colecciones de aves. Es importante que el avicultor adquiera un cierto conocimiento de las enfermedades avícolas para poder prevenirlas, controlarlas y, en definitiva, proteger sus criaderos.

En nuestro BLOG tenemos distintas publicaciones dónde desgranamos diversas dolencias y enfermedades agrupadas por bloques de enfermedades. Las enfermedades que pueden afectar a los pollitos y aves jóvenes, (como la diarrea blanca, la perosis o el raquitismo), enfermedades parasitarias, (como coccidiosis, vermes o ácaros), enfermedades víricas (la viruela aviar o la enfermedad de Newcastle) y enfermedades bacterianas (como cólera o el catarro aviar) son algunos de los bloques de enfermedades que iremos planteando en sucesivas publicaciones.

Un gran número de las enfermedades que afectan a las aves requieren análisis biológicos en el laboratorio para obtener el diagnóstico definitivo. Aunque los contenidos que se incluyen en esta sección de nuestros BLOG no pueden equipararse con los resultados obtenidos fruto de la ciencia, su intención es proporcionar al avicultor una información básica que le ayude a familiarizarse  con algunos de los síntomas y patologías más comunes de las enfermedades que pueden afectar a las aves. 

Causas de los principales trastornos de salud de las aves

Las principales alteraciones de salud originadas en el organismo de las aves pueden ser congénitas, es decir, alteraciones producidas en la fase de desarrollo embrionario y que están presentes en el nacimiento del ave y alteraciones adquiridas que las aves pueden contraer a lo largo de su ciclo de vida. Las alteraciones adquiridas son producidas fundamentalmente porque se ha realizado un incorrecto manejo de las aves o porque se les ha suministrado una dieta alimentaria inadecuada. Además, las aves están expuestas a la amenaza de agentes externos patógenos (parásitos, bacterias, virus y micoplasmas) o factores internos como el estrés (véase: El estrés como fuente de enfermedades).

Trastornos congénitos

Las aves recién nacidas cuyo organismo presenta alteraciones innatas suponen un mínimo porcentaje, pero estos casos no deben pasar desapercibidos por el criador. Las principales alteraciones congénitas son las malformaciones de nacimiento que pueden observarse a simple vista en aves recién nacidas. Además, en la cría de aves de elevada capacidad de puesta es más frecuente que manifiesten predisposición a contraer determinadas enfermedades. Este tipo de alteraciones no son tan fáciles de detectar  pero pueden corregirse mediante la vacunación supervisada por un veterinario o el suministro de tratamientos preventivos.  

Trastornos debidos al manejo y cuidado de las aves

El conocimiento del manejo de las aves y una correcta manipulación componen la garantía para que los integrantes de nuestra colección avícola se desarrollen sanos y vigorosos. Sin embargo, las bacterias, virus, ácaros y demás agentes patógenos campan a sus anchas y están presentes en todos los gallineros y aviarios por lo que no debemos bajar la guardia y mantener permanentemente nuestras instalaciones desparasitadas y desinfectadas. 

Cuando criamos los animales al aire libre, en gallineros o en voladeros, con el transcurso del tiempo se acumulan parásitos, sobre todo coccidios, vermes y bacterias patógenas como salmonelas, que conservan su capacidad de multiplicación en yacijas durante meses. Incluso parásitos externos como los ácaros rojos de las aves pueden anidar en los criaderos si no se utilizan los productos adecuados para su prevención. 

Trastornos provocados por una dieta inadecuada

La alimentación es un apartado imprescindible de la avicultura de ocio, por lo que es fundamental proporcionar a nuestras aves una dieta completa y equilibrada que les facilite la energía necesaria para su desarrollo. 

Los trastornos sanitarios ocasionados por la alimentación pueden evitarse fácilmente suministrando los piensos compuestos precisos más adecuados para cada tipo de ave. Además, la dieta de las aves puede ser complementada con sales minerales y vitaminas, en función de las necesidades. Para completar su desarrollo en óptimas condiciones, no debemos descuidar el abastecimiento de agua. Las aves necesitan abundante  agua potable, fresca y de calidad, a libre disposición, desde el momento en que eclosionan del huevo. 

En el caso de que nuestro aviario se vea amenazado por una plaga y tengamos que iniciar una lucha parasiticida debemos usar productos eficaces,  pero debemos evitar, en la medida de lo posible, emplear productos altamente tóxicos para las aves. 

Una dieta inadecuada y poco equilibrada puede favorecer la proliferación de una serie de síntomas y patologías: la propensión a sufrir enfermedades se agrava por la falta de vitaminas en la dieta. Por ejemplo, la escasez de vitamina A y de calcio facilita brotes de coccidiosis. Las afecciones intestinales se producen por defectos en el racionamiento de la dieta y por suministrar el pienso con un elevado porcentaje de gérmenes, mientras que el raquitismo de los pollitos es una anomalía ocasionada por la falta de vitamina D y sales minerales en la dieta del ave. La escasez de agua es el principal responsable de las afecciones renales y el descenso en la puesta de huevos. Por último, los trastornos digestivos y la obstrucción estomacal pueden ser agravadas por la escasez de granos de arena en la dieta de las aves. 

Gérmenes patógenos más importantes

Los gérmenes patógenos son los responsables de causar enfermedades o infecciones en el organismo de las aves. Los gérmenes patógenos más importantes son los parásitos, los hongos, las bacterias, los micoplasmas y los virus.

     Parásitos

Los parásitos son organismos que viven y se nutren a costa de otro y pueden ocasionarle importantes daños. Viven sobre las aves o en su aparato digestivo, aunque algunas veces pueden manifestarse en las vías respiratorias y afectan preferentemente a aves jóvenes. La cadena de transmisión de los parásitos puede romperse adoptando las medidas precisas de desinfección y manejo de los animales y manteniendo las instalaciones totalmente higienizadas. 

Los parásitos pueden ser internos, es decir su ciclo de vida se desarrolla en el seno del animal, como los coccidios o vermes y externos al organismo del ave, como los ácaros, otro tipo de arácnidos e insectos como los piojos y las pulgas. 

Los ácaros rojos de las aves pueden anidar en los recovecos del área de cría como  grietas en paredes y suelos, enrejados, etc. (véase el “El piojo de las gallinas: cómo combatirlo”). Por su parte, las pulgas son las responsables de las ulceraciones en la piel de las aves, mientras que los piojos afectan a la ingestión y digestión de alimentos y provocan continua irritación y desasosiego en las aves. 

      Hongos

Las aves son sensibles la infestación por hongos que, entre otras patologías, provoca una habitual enfermedad llamada aspergillosis. El agente más frecuente responsable de esta patología es el Aspergillus fumigatus, aunque también puede causarla otros tipos de hongos o mohos. La  enfermedad no es contagiosa sino que las aves entran en contacto con estos agentes patógenos a través de alimentos y piensos contaminados, materiales de yacija, madera, etc. La inhalación de grandes cantidades de moho y el contagio directo son las principales causas de infección. En aves jóvenes, los síntomas principales de esta enfermedad son jadeos, falta de sueño y de apetito y convulsiones. La enfermedad provoca la formación de nódulos duros e infección de los sacos aéreos pulmonares. Puede prevenirse generalmente evitando residuos de yacija y alimentos y manteniendo las instalaciones desinfectadas. 

     Bacterias

Las bacterias son microorganismos responsables de patologías como afecciones intestinales, tifus, cólera, catarro aviar, etc. Su acción patógena se manifiesta por la destrucción de tejidos y por la producción de sustancias tóxicas que pueden dañar el organismo de las aves. La receta para combatir las bacterias radica en interrumpir su cadena de transmisión separando las aves por grupos, examinar el estado de salud de las nuevas aves adquiridas antes de introducirlas en el aviario y adoptando medidas preventivas para evitar la proliferación de gérmenes en nuestros criaderos. Aunque el diagnóstico de una infección causada por bacterias solamente puede ser identificado a través del análisis de órganos, tejidos, sangre o heces, una gran parte de las bacterias más peligrosas pueden eliminarse con la aplicación de productos desinfectantes y las enfermedades provocadas por estos microorganismos pueden combatirse con antibióticos. 

    

  Micoplasmas

La característica que diferencia los micoplasmas de otras bacterias es que carecen de pared celular y su tamaño es mucho menor. Estos gérmenes constituyen un serio peligro para las aves, sobre todo para sus vías respiratorias aunque no sobreviven más de unas horas en el medio exterior y son vulnerables a los desinfectantes comunes. Las aves que son atacadas por estos agentes infectocontagiosos presentan un grado variable de angustia respiratoria: jadeos notables, dificultad en la respiración, y estornudos continuados. 

   Virus

Los virus son las causantes de diversas patologías como la viruela aviar, la bronquitis infecciosa o la enfermedad de Marek. El método de acción de estos microorganismos reside en la paulatina destrucción de las células del organismo del ave en el que se inserta y, posteriormente, se multiplica. Romper la cadena de transmisión de los virus se antoja como una tarea muy complicada, ya que es frecuente que estos agentes patógenos se adhieran a partículas de polvo, y afecten, sobre todo, a las vías respiratorias.  No hay antibióticos para aniquilar las infecciones víricas por lo que mantener los criaderos bajo unas estrictas normas de higiene, un correcto manejo de las aves, suministrarles una dieta adecuada y un apropiado programa de vacunas bajo la supervisión de un veterinario, es la única forma de prevenir el ataque de los virus.

Texto publicado en la revista AVIOCIO (número 4)

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