Mis gallinas no ponen huevos ¿A qué se debe?

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Mis gallinas no ponen huevos: ¿A qué se debe?
   24 de junio de 2018

Mis gallinas no ponen huevos: ¿A qué se debe?

Una de las preocupaciones más frecuentes entre las personas que adquieren por primera vez sus gallinas e incluso de otras que ya llevan algún tiempo disfrutando de sus animales es saber por qué hay veces que no les ponen huevos.

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Hay veces que la preocupación reside en que la puesta ha parado y llevan meses sin poner, otras que aún no han empezado y hay veces que pasan varios días entre la puesta de un huevo y el siguiente.

La edad de los animales, una alimentación correcta y una buena salud son los tres factores más importantes para conseguir el objetivo de cualquier persona que se decide a tener gallinas en su jardín: la emocionante y reconfortante recogida diaria de huevos.

Es importante saber que la puesta en las gallinas comienza a partir del quinto o sexto mes de vida y que a partir del tercer año la puesta desciende considerablemente hasta parar definitivamente al octavo año de vida.

En el caso de las gallinas ponedoras o camperas la puesta es muy intensa el primer año y el segundo, pero a partir del tercero desciende a niveles muy bajos.  En las razas puras la puesta es considerablemente menor pero no dejarán de poner tan pronto.

Las razas industriales se han seleccionado genéticamente para tener una producción intensiva y obtener el mayor número de huevos posible y máxime cuando son alimentadas con piensos compuestos que estimulan considerablemente la puesta. Sin embargo, la consecuencia de una puesta intensiva es, entre otras, la descalcificación de los animales y por consiguiente la reducción de la vida productiva a nivel de puesta del animal.

Es muy importante tener en cuenta que existen ciclos de puesta en el año dónde hay periodos en los que las gallinas dejan de poner. Esta época coincide cuando los días son más cortos y las horas de luz por consiguiente son escasas. Nuestro refranero que es sabio nos ha dejado refranes como: “En la vendimia vende la gallina y en Navidad vuélvela a comprar”, “Por Santa Clara pone la buena y la mala” o “ Por San Antón, pon gallinita pon”. Concluimos por tanto aseverando que en nuestras latitudes, entre octubre y enero son los meses de menos puesta e incluso de “no puesta”.

A continuación analizamos algunas razones que llevan a nuestras gallinas a no poner o a tener una puesta deficiente pese a estar en edad de poner:

  1. Alimentación deficiente

Para que nuestras gallinas tengan una buena puesta es necesario que la alimentación contenga al menos entre un 18% y un 20% de proteínas. Una deficiencia de estas proteínas o la alimentación deficiente puede tener como consecuencia una reducción de la cantidad de huevos pero nunca supone la ausencia total de puesta.

  1. Situaciones de estrés

Los animales que han sido domesticados como lo son las gallinas, han pasado a depender del hombre para subsistir y han perdido gran parte de su instinto y capacidad de defensa y por tanto son muy proclives a padecer situaciones de estrés. Estas situaciones  derivan en muchos casos en distintas patologías. Así, cuando las gallinas están sometidas a situaciones de estrés, la parada de la puesta suele ser una de las primeras consecuencias. Recordamos aquí alguna de las situaciones de estrés más frecuentes:

  • Sonidos o ruidos no habituales.
  • Cambio de gallinero
  • Cambios bruscos de temperatura
  • Introducir nuevos animales en el gallinero

Todas estas situaciones de estrés pueden conducir a una parada provisional de la puesta, pero nunca a una parada definitiva.

  1. Ácaros rojos o piojo de las gallinas

Estos parásitos traen como consecuencia situaciones graves de estrés en la mayoría de casos. El ácaro rojo es posiblemente el mayor problema con el que los criadores se encuentran y el que ha hecho a muchos abandonar la afición por las gallinas. Conocido como el piojo rojo de las gallinas, este parásito produce una perturbación constante en los animales, atacándolos sobre todo por las noches. Al amanecer es la mejor hora para verlos mientras deambulan por las perchas camino a sus escondites después de haberse saciado de sangre por la noche, son auténticos vampiros. La presencia de estos parásitos, además de otras muchas consecuencias, supone una caída en la puesta de las gallinas.

  1. Causas genéticas

En todas las especies se encuentran siempre ejemplares estériles con ausencia de puesta entre las hembras. Las razones pueden ser varias: entre las patológicas las causas de esterilidad son múltiples y a menudo ligadas a anomalías genéticas, a diversas infecciones y a accidentes de cualquier tipo en el desarrollo embrionario en el periodo de la incubación. En todos estos casos la puesta es nula completamente.

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