Faisanes: Toda una Explosión de Color | Finca Casarejo

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Faisanes

La viveza y hermosura de sus colores y los brillantes matices e indescriptibles tonalidades certifican que esta preciosa y cotizada ave es una auténtica joya ornamental. En Finca Casarejo comenzamos en septiembre la venta de faisanes nacidos en la primavera. 

Pincha en "Ver màs" y descubre qué comen, cómo es su reproducción, periodos de incubación, su cría en cautividad y mucho más.

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Faisanes: explosión de color

El extraordinario colorido de su plumaje, su vistosa cola y su refinado porte componen las señas de identidad de los faisanes. La viveza y hermosura de sus colores y los brillantes matices e indescriptibles tonalidades certifican que esta preciosa y cotizada ave es una auténtica joya ornamental.

Otras de las peculiaridades que manifiestan la mayoría de especies de faisanes son el dicromatismo y diformismo sexual. La hembra alcanza un tamaño mucho menor que el macho y el colorido de su plumaje es mucho menos sugerente. Por el contrario, el macho adquiere mayor envergadura y, la mayoría de especies de faisanes, exhiben un llamativo y colorido plumaje. Además, ornamentalmente son ejemplares muy codiciados.  

Existen más de 50 especies reconocidas de faisanes y aunque todas presentan unas pautas de comportamiento similares, no todas se caracterizan por el ostentoso plumaje ni por la famosa cola larga, ya que existen también variedades de faisán cuya cola es muy corta su plumaje es muy sobrio. 

Para iniciarse en la cría de faisanes en cautividad y disfrutar de estas hermosas aves, todo criador debe tener en consideración una serie de parámetros.

¿Qué comen los faisanes?

Los faisanes son granívoros e insectívoros y pueden alimentarse de todo tipo de granos, hojas, insectos y larvas. La alimentación que debemos proporcionar a esta clase de aves debe ser equilibrada por lo que en su dieta no deben faltar hidratos de carbono, aminoácidos, minerales y vitaminas. Además, la dieta del faisán debe completarse con el suministro permanente de agua potable fresca y de calidad. 

Ante la falta de nutrientes específicamente elaborados para satisfacer la dieta de los faisanes, los piensos comerciales para perdices y codornices constituyen una óptima alternativa para poder alimentar los faisanes en las distintas fases de su desarrollo, siempre que su alimentación se complemente con cantidades moderadas de semillas, huevos duros, frutas, hojas de verdura e insectos.

Reproducción de faisanes: periodo de incubación

Los faisanes, independientemente de su variedad, se reproducen de forma natural, en nuestras latitudes, entre la primavera y el verano, desde comienzos de abril hasta finales de septiembre. Sin embargo, los faisanes pueden ser inducidos a poner huevos en cualquier época del año si se aumentan artificialmente las horas de exposición a la luz.

El periodo de incubación de los huevos de faisán oscila entre los 22 y los 28 días dependiendo de la especie. Los parámetros de incubación de faisanes son 37,7º de temperatura de referencia y los niveles de humedad relativa deben oscilar entre el 55% y el 60%. Los faisanes pueden vivir en cautividad entre diez y quince años, dependiendo de las condiciones de desarrollo de su cría y de la alimentación, aspectos fundamentales que determinan el estado físico y la calidad del faisán. 

Los faisanes que son criados en cautividad pierden prácticamente su capacidad de incubar sus propios huevos, por lo que es necesario el uso de incubadoras artificiales o el empleo de gallinas como nodrizas. Las mejores razas de gallinas nodrizas para la incubación de huevos de  faisán son la Sedosa de Japón y la Pekín. En cuanto a los huevos que se vayan a introducir en la incubadora, no debe haber transcurrido más diez días del momento de la puesta, ya que la fertilidad de los huevos de faisán disminuye drásticamente con el paso del tiempo. Es recomendable que los huevos que van a incubarse tengan un brillo suave y debemos descartar los huevos que estén sucios porque es probable que sean infértiles. El manejo y el almacenamiento de los huevos debe realizarse higiénicamente y manteniendo los niveles de humedad y de temperatura propicios.

Profilaxis sanitaria: prevenir siempre es mejor que curar

El faisán es un ave de origen silvestre, es un ave muy rústica, cualidad que le permite adaptarse con facilidad a condiciones adversas, sobre todo al clima. Además, no requiere muchas exigencias en lo que respecta a su cuidado y es un ave que no suele presentar muchas complicaciones sanitarias. No obstante, el faisán no es un ave inmune por lo que no debemos descuidar la atención en ningún momento de la cría.

La prevención es la mejor técnica para evitar posibles anomalías sanitarias. Es recomendable que las instalaciones de las aves estén totalmente higienizadas, la limpieza en comederos y bebederos sea permanente y debemos desinfectar con productos adecuados las jaulas de los faisanes con el fin de evitar la proliferación de plagas que podrían causar diversas enfermedades. La prevención de parásitos internos (coccidios y vermes) es una práctica que debemos imponernos.

La cría en cautividad de faisanes: etapas

La cría de faisanes no difiere mucho de la cría de gallinas domésticas, por lo que no es una labor muy complicada. Para todo criador que vaya a iniciarse en la cría de faisanes, es recomendable que comience criando la variedad más comunes de faisanes, el faisán común y el faisán dorado, lady o gigi, debido a que presentan una serie de características propicias para la cría. El faisán común también es conocido como el faisán de collar debido al peculiar “collar” de plumas blancas que rodea el cuello de los faisanes machos de esta variedad. Tanto el faisán común como el faisán dorado, lady y gigi, oponen una firme resistencia a las inclemencias meteorológicas y ambientales y su reproducción se produce con mucha más rapidez que en la mayoría de tipos de faisanes. El faisán común alcanza su nivel de fertilidad a los nueve meses de edad, mientras que la mayoría de variedades ornamentales de faisán no son fértiles hasta el segundo año de vida, e incluso existen algunas especies que no alcanzan la fertilidad hasta el tercer año de su nacimiento. Además, tanto el faisán común como el faisán dorado, lady y gigi  son especies muy versátiles y por la belleza de sus plumajes son auténticos reclamos ornamentales. 

 El desarrollo del faisán desde su nacimiento hasta que alcanza su edad adulta puede dividirse en tres etapas ampliamente diferenciadas en las que hay que tener en cuenta diversos parámetros como la temperatura, el espacio, la exposición a la luz y la alimentación.

 

Primera etapa o fase inicial de cría

La etapa inicial en la vida de los faisanes abarca desde el nacimiento del pollito hasta el mes y medio de vida. Los primeros compases de la vida del faisán constituyen la etapa más crítica en el desarrollo de este tipo de aves, ya que recién nacidas no son capaces de regular adecuadamente su temperatura corporal y es en los primeros días de vida cuando deben aprender a alimentarse por sí solos. Por tanto, los faisanes deben ser alojados en un espacio protegido y que esté perfectamente desinfectado y se les debe de proporcionar calor constantemente.

En el momento en que los pollitos hayan finalizado la eclosión del cascarón del huevo, es recomendable que permanezcan reposando en la nacedora a la misma temperatura a la que estaban en la incubadora (37,7º) entre 24 y 48 horas, hasta que las crías se hayan secado perfectamente. Los pollitos no deben ser alimentados durante este breve transcurso de tiempo ya que porque recién nacidos absorben la yema del huevo.  Una vez transcurrido este periodo los pollitos se deben trasladar a una criadora y dotar a los pollitos tanto de calor (a la temperatura de referencia) como de agua y de los nutrientes necesarios. El alimento debe ser granulado para que las los pollitos puedan asimilarlo y digerirlo con facilidad, es recomendable suplementar la alimentación con insectos, también deben disponer permanentemente de agua, suministrada en un pequeño bebedero, con el fin de que los pollitos no puedan introducirse para evitar que se mojen y en el peor de los casos mueran ahogados o por hipotermia. El agua del bebedero debe ser cambiada al menos dos veces al día y puede ser enriquecida con compuestos vitamínicos diluidos en el agua. 

Para la cría de faisanes en esta etapa inicial se debe mantener una temperatura ambiente que oscile entre los 37,7º iniciales y los 28 º grados en el momento en que los pollitos alcancen su primer mes y medio de edad. A medida que las crías van adquiriendo plumaje, la temperatura a la que los pollitos están expuestos debe disminuirse tres grados por semana. Para la cría de pollitos de faisán en sus dos primeras semanas de vida es recomendable emplear cajas grandes, para que el manejo sea más fácil, dotadas de una fuente de calor que pueda ser regulada por un termostato.  En cuanto al espacio, en esta primera fase de desarrollo, como los pollitos son muy pequeños se estima que la superficie necesaria para la cría de faisanes es de un m2 por cada 35-40 aves. 

Es recomendable que en la primera semana de vida de los pollitos, los nutrientes, además ser dispuestos en los comederos, se distribuyan en el suelo del recinto donde se alojan los faisanes para asegurarnos de que los pollitos encuentran el alimento. Añadir a los nutrientes distribuidos en el suelo algunos granos de arena perfectamente lavados es una acción productiva en los primeros días de vida de los pollitos para favorecer su proceso digestivo y la limpieza interna de su organismo. 

Es fundamental no colocar pollitos de diferentes tamaños en una misma criadora, ya es muy probable que los pollitos de mayor envergadura molesten e incomoden a los más débiles. Además, existen algunas determinadas especies de faisanes que por su desmedida agresividad o por su vulnerabilidad conviene criar aisladas del resto. Por ejemplo, algunas variedades de faisán desarrollan el pico más rápido que otras, hecho que puede desembocar en picaje o canibalismo. 

La primera fase del desarrollo del faisán es la etapa más crítica por lo que no debemos descuidar la atención a los pollitos. Uno de los asuntos más delicados de este periodo es el apartado sanitario, por lo que es esencial extremar los cuidados de los pollitos, aunque es normal que en la etapa de cría se registren unos niveles de mortalidad que oscilen entre el 5% y el 10%. 

Segunda fase o recría inicial

La segunda fase del desarrollo del faisán ocupa desde los 45 hasta los 90 días. Los faisanes deben ser alojados en jaulas al aire libre que deben estar protegidas de las inclemencias meteorológicas. Estas jaulas deben estar diseñadas y construidas de modo que los faisanes estén protegidos de posibles depredadores y deben ser lo suficientemente seguras para evitar posibles fugas. El área de las jaulas varía en función del número de faisanes a criar, pero es recomendable que por cada metro cuadrado de superficie no alojemos más de 3 o 4 crías Además, debemos equipar la jaula con una fuente de calor en la que los pollitos puedan regular su temperatura. 

Es en esta etapa cuando se produce canibalismo entre las crías, adversidad que repercute negativamente en el desarrollo de los faisanes e incluso puede provocar numerosas bajas. El estrés es la causa principal del canibalismo, síntoma provocado por la insuficiencia de comida (sobre todo por la escasez de proteínas), la insuficiencia de espacio o un ambiente inadecuado, niveles extremos de temperatura, por el exceso de luminosidad o por una mala ventilación. Es muy importante identificar a tiempo estos contratiempos para poder corregirlos y que el desarrollo de los faisanes se produzca satisfactoriamente. 

Durante la etapa de recría es imprescindible mantener la uniformidad de la colección de faisanes que estamos criando. Por tanto, debemos separar los faisanes más grandes de los más pequeños con el fin de evitar el canibalismo y las disputas entre pollitos. Además, en la mayoría de especies de faisanes, puede comenzar a realizarse el sexaje de los pollitos, es decir la distinción entre ambos sexos, y a separar los pollitos entre macho y hembra porque es en la etapa de recría cuando comienzan a apreciarse las primeras diferencias externas. 

Tercera fase o recría

La última fase en el desarrollo del faisán comprende desde los tres meses de vida hasta que este tipo de ave alcanza la edad adulta. El principal parámetro que debemos considerar en este periodo es el espacio.

Una de las cualidades distintivas de los faisanes es su gran aptitud para el vuelo por lo que se requieren jaulas totalmente cerradas tanto por los lados como por el techo para evitar que los faisanes se escapen. Un faisán que está a punto de alcanzar su madurez necesita área de como mínimo uno o dos metro cuadrados. El faisán es un ave que se altera y se estresa con facilidad al verse encerrado por lo que cuanto mayor sea el espacio de que disponga cada faisán, su desarrollo se irá completando de un modo más adecuado, aspecto que se verá reflejado tanto en la fisonomía del faisán como en su estado corporal. En esta última etapa suele realizarse el anillado de los faisanes, acción que permite, además de distinguir las aves, trazar el linaje e identificar la fecha de nacimiento de cada ejemplar. Además, es en esta época cuando el criador debe escoger las aves destinadas a la siguiente temporada de reproducción. Los criterios de selección suelen ser el tamaño, el colorido del plumaje, el peso o la precocidad y sobre todo el estado físico, por lo que se deben seleccionar las aves más robustas y las que presentan mejor aspecto corporal. Es recomendable evitar la reproducción de individuos excesivamente agresivos, comedores de huevos o aves que presenten alguna anomalía física, ya que estas deficiencias en el estado físico suelen ser hereditarias.  

Artículo publicado en el número 3 de la revista AVIOCIO


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